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#MM #MiércolesMudo Las cosas importantes de la vida

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No puedo parar de pensar en que mi pequeña tiene la edad de Julen, mucho ánimo a la familia, porque con cosas así te das cuenta que es lo importante de la vida.





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Enseñemos a nuestros hijos las Palabras Mágicas de la educación: Saluda, por favor, gracias y perdón

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Me gustaría empezar con una anécdota que me ocurrió para poder poneros en situación de porqué escribo este post.
Mi hijo mayor de 5 años y yo nos sentamos a merendar, yo un café y él un Cola Cao, y aunque ya sabe tomar en vaso le gusta hacerlo con su pajita, por tanto como el camarero no nos la había traído mandé a mi hijo a que se la pidiera por favor en la barra.  Así hizo, se acercó al camarero y le dijo "¿por favor me puede dar una pajita?", contestó el camarero: "claro que sí" y mi hijo le respondió "muchas gracias".  Y mi hijo volvió a la mesa con su pajita y se tomó su Cola Cao tan contento.
Al rato el camarero se acercó a la mesa y nos comentó que mi hijo estaba muy bien educado porque pedía las cosas por favor y le había dado las gracias, y que eso no lo hacían ni los adultos.
No me sorprendió su comentario, por que la verdad, no era la primera vez que alguien nos decía algo sobre que mi hijo diera las gracias o pidiera las cosas con educación, eran…

Los guantes de Pipo

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En el colegio suelo improvisar cuentos en algunos momentos, sobre todo, cuando tengo que explicar alguna conducta no correcta, porque a través de un cuento, al ser más ameno, los niños lo asimilan mucho mejor.

Ayer tocó cuento improvisado, y como veo que tuvo mucha aceptación, lo escribo, ya que la verdad quedó genial.  Además, dió juego a que los niños respondieran y ellos mismos sacaran sus conclusiones y tuve muy buenas sorpresas.

LOS GUANTES DE PIPO
Había una vez un ratoncito llamado Pipo, que nació con un dedo menos en su patita derecha.  Su madre siempre le decía a Pipo que saliera a jugar con el resto de ratoncitos, pero Pipo sentía mucha vergüenza, nunca quería salir a jugar, porque pensaba que el resto de los ratoncitos se reirían de él por tener un dedito menos en su patita.

Pasaban los días y la mamá veía a Pipo mirar por su ventanita, cómo los demás ratoncitos jugaban, y siempre tenía una carita de mucha tristeza.

La mamá estaba muy preocupada,  por lo que habló con el papá y e…